Comentarios del director

Hot Milk es un viaje en código “cuento moderno”. He querido explorar el mundo del desmadre y la fiesta a través de la inocencia pura y virginal de una hermosa niña de pueblo, Esther, transformada durante un loco fin de semana en “Star”. Esther desea bailar y es abducida por una banda de caricaturas deformadas y anacrónicas de la noche ibicenca, personajes musicales, grotescos, animados por las drogas, espectros de sus propios viajes: Panoramix, Grace, Transformador, Lula, Washaba, El Rata, Tanit.

Es una película llena de viajes; he querido experimentar desde el principio con viajes y deseos: los llamo “mundos interiores”: van abriendo paréntesis en una historia lineal que no ha querido romper, la estructura narrativa del cuento es muy clásica, no ha querido escaparme del código infantil de este género. El mundo interior entra por corte causando una rotura en el propio personaje. Esther/Star es la gran trasformada. Pero también su transformación afecta a otros personajes.

Durante el rodaje de “Hot Milk” tuve recursos limitados reducidos, es una película de bajo presupuesto, pero intenté sacar el máximo de lo que tenía. La mayor parte fue rodada en Barcelona en pleno invierno aunque la película ocurre en Ibiza y en verano. Fue un gran desafió.

He tenido la suerte de colaborar con un gran equipo artístico y técnico. Estoy muy contento con el trabajo de los actores Ana Turpin, Vanesa Otero, Laura Domínguez, Iván Morales, Eloy Yebra, Zoe Berriatúa, Macarena Gómez, Marcos Canas, Oscar Badía, Santi Ibáñez, Vicente Gil, todos ellos grandes profesionales sobre los cuales yo puse absolutamente toda mi confianza antes y durante el rodaje, arriesgando a equivocarme al no corregir algunos detalles. Buscaba la fluidez. Les pedí el máximo de improvisación. El guión no era lo importante.

En cuanto a la propuesta estética el desafío era hacer una película sobre un cuento en un contexto real, con una protagonista vital, fresca, y a la vez fuerte, rodeada de personajes y bichos bajo el efecto de las drogas alucinógenas en un contexto de sexo, drogas y música.

Este cine “guerrillero” y “alternativo” se enriquece mucho en la postproducción: el montaje, la corrección de color y la música transforman un sueño en una obra audiovisual terminada. Y verla finalmente en 35 milímetros y en sonido Dolby es muy gratificante